La financiación de nuevos proyectos empresariales

¡Dinero, vil dinero!. Vivimos en época de nuevos empresarios, ahora más referidos como emprendedores, sea por vocación (muchos), sea por obligación (no muchos menos), pero de cualquier forma buenas ideas se ven a diario, unas realizables otras no, pero con un denominador común, ¿cómo financio mi proyecto?

Hasta hace no mucho la opción siempre pasaba por acudir a nuestra entidad bancaria de referencia, aquella que nos conoce, tenemos nuestros «ahorrillos» y domiciliamos nuestros pagos. Hoy por hoy, esta opción no puede ser la única, la Banca está más pendiente de cuidar sus balances y hacer transacciones en mercados mayoristas que en ponerse a estudiar operaciones de empresa,supongo que esto cambiará, pero tenemos que valorar otras opciones, tampoco exentas de dificultad a la hora de materializarse, pero opciones alternativas haberlas «haylas» y cada vez más.

Vamos a estudiarlas.

La primera opción siempre va a ser la más cercana: buscar en nuestro entorno. Lo más socorrido, sin duda, aunque difícil de solicitar, arriesgado y con una característica propia, no suele ser recurrente, es decir, se agota en la primera petición, suele ser medianamente fácil que lo consigas, entendiendo por fácil la obción con la simple exposición somera del proyecto que pretendes acometer. Estoy hablando de las FFF, los amigos (Friends), los familiares (Family) y los «locos» o «tontos» (Fools). A través de esta formula, estudios de IE Business School, vienen a decir que que podemos llegar a obtener una cifra de entre 5.000 y 10.000 euros, sin tener que ceder parte del accionario, sin garantías y la mayoría de las veces, sin tener que dar un interés a cambio. La cosa no suele pasar de ahí, no aporta mucho más, que por otra parte, a mi particularmente, no me parece poco este capital semilla inicial.

¡Cuidado con perder amistades o tener malas relaciones familiares por este motivo!

Segunda opción: el Crowdfunding, que no es otra cosa que la financiación colectiva.  Aquí encontramos distintas modalidades:

  1. Crowdfunding de Inversión (Equity Crowdfunding)
  2. Crowdfunding de Préstamo (Lending Crowdfunding)
  3. Crowdfunding como Donación (Donation Crowdfunding)
  4. Crowdfunding de Recompensa (Reward Crowdfunding)

Los usos de estas modalidades son distintos y las finalidades sobre las que aplican también. Si lo que necesitamos es capital (dinero constante y sonante), tendremos que fijarnos exclusivamente en el Equity y Lending. Por el primero, los pequeños financiadores lo hacen contra una participación proporcional en el accionario del proyecto. Es muy habitual que se usen vehículos de inversión colectivos para este fin, como puede ser un fondo de inversión o una sociedad mercantil que aglutine a los financiadores. Por el segundo, el financiador espera recibir un tipo de interés a un plazo determinado de salida, momento en el cual recupera el capital aportado.

El Crowdfunding de donación va más encaminado a llegar a un público sensible con determinadas causas solidarias, humanitarias, sociales o culturales principalmente, donde se plantean hacer una aportación afondo perdido. El de Recompensa apunta al concepto de mecenazgo, donde el financiador o mecenas quiere recibir una experiencia del proyecto, publicidad o repercusión.

El Crowdfunding además de para obtener recursos monetarios («levantar» en la jerga financiera), sirve para profesionalizar los primeros pasos del proyecto o «start up», ya que los inversores te van a exigir que presentes un Plan de Negocio coherente, una idea de negocio sólida y un equipo profesional que la lleve a término. Son unas exigencias de «primer paso», es decir, te van a exigir, pero posiblemente no sean tan duros contigo como representarian las garantías que te pidan desde una entidad financiera o el nivel de desarrollo que te van a exigir en las otras opciones que vamos a ver aquí también.

El Crowdfunding también te sirve para testear tu proyecto, ver cómo sería recibido por destinatarios no profesionales y te va a permitir conocer profesionales expertos en tu negocio, así como otros de sectores que bien te van a venir en el futuro: financiero, jurídico, marketing, contable, …, por lo que si no consigues dinero, al menos conoces gente …

El usar el Crowdfunding como formula financiera tendrás que tener en cuenta que darás entrada en tu proyecto a un conjunto de personas que poco o mucho, algo ponen, y te van a pedir a cambio una participación en el capital social de entre un 10 y 20%, si hablamos de Equity y unos tipos de interés del 14, 15, 16 %… si nos referimos a la modalidad de préstamo. Además tendrás que prever su salida (y devolución del capital más los intereses y/o participación en beneficios o valor de empresa) en un plazo u horizonte de entre 3 y 5 años

Tercera opción: los «Business Angels»

Con esta opción me refiero a aquel o aquellos inversores privados, que en lugar de dejar su dinero en el banco o invertir en bolsa o fondos de inversión, se decide por apostar en proyectos de nueva cuña, siguiendo su criterio inversor particular. Son parecidos a los Fools (Locos o tontos) de la primera opción, pero informados y en plan profesional.

El Business Angel suele ofrecer dos o tres cosas: capital, conocimiento del sector o de alguna de sus componentes, donde invierte y agenda (contactos cualificados). Los montantes habituales de inversión de los Business Angels, parten de los 10 – 15.000 euros y pueden alcanzar los 200.000 €, alcanzando estas cifras en varias fases o rondas. A cambio piden multiplicar su inversión por tres o cuatro, en plazos que no van más allá de 3 años.contando con una tasa de fracaso de 5-1, es decir, en uno de cada cinco proyectos ganan dinero, en otro, recuperar inversión y en los tres restantes pierden.

Cuarta opción: el «Venture Capital»

¡Si has llegado a esta opción es que las cosas no han salido mal del todo!. El Venture Capital está focalizado principalmente en la fase de consolidación empresarial. Lo visto hasta hora entra dentro del capital semilla, aunque he de señalar que existen algunos fondos de capital-riego que invierten en semilla, pero son los menos. Aquí ya nos movemos con auténticos «killers» de la financiación, capital riesgo puro en forma de fondos de inversión o sociedades de inversión, que entran a financiar proyectos ya en marcha, con facturaciones ya significativas, con un equipo profesional consolidado e implicado en la gestión y plantilla laboral. Buscan que su inversión suponga una palanca para el incremento exponencial de facturación, entran con inversiones mínimas – habitualmente – de 150.000 €, hasta millones de euros. Por supuesto, se quedan con una parte significativa no mayoritaria del accionario  y destinan recursos (personas) de control y gestión a velar por su inversión, interviniendo por tanto en la vida de la empresa, es decir, el emprendedor o empresario cede un espacio de su libertad empresarial.

Su tiempo de permanencia no suele exceder de seis años y, por supuesto, buscan un retorno a su inversión multiplicado como mínimo por 10.

Quinta opción: las Incubadoras

Quizá es una figura difusa por existir una gran profusión de ellas, algunas públicas, otras privadas que puede se limiten a ofrecer un espacio de trabajo o un asesoramiento. Pero el concepto de incubadora pura al que me quiero referir es a aquel que tiene un poco de todas las figuras que hemos visto hasta ahora.

Las incubadoras son entidades o centros – por ejemplo, alguna de ellas son Fundaciones – que promueven el nacimiento de nuevos proyectos empresariales aportando todas o algunas de las siguientes facilidades:

  • financiación
  • asesoramiento
  • mentorizaje
  • medios (locales, equipos, recursos humanos)
  • contactos
  • networking

Cuando aportan capital lo suelen hacer en cifras a partir de los 100.000 €, aunque también es habitual encontrar inversiones en el entono de los 50.000 €, tomando una parte del capital social o realizando un préstamo participativo (este tipo de prestamos tienen una retribución fija y otra variable en función de los resultados del proyecto)

Sexta opción: las tradicionales, la Banca, la Subvención Pública y para los más avezados, salida a Bolsa (el MAB es la primera opción)

  •  Banca. El método tradicional, en función de garantías más que por valor del proyecto, salvo en algunos casos que encontramos financiación en forma de micro-créditos (hasta 25.000 €) donde la garantía es funcional, es decir, la validez o no para la Entidad del proyecto presentado.
  • Subvención pública. Muchas Comunidades Autónomas ofrecen apoyo al emprendedor mediante formación y subvenciones. En el caso de la Subvención hemos de tener siempre presente el Artículo 9.4.b de la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones, que reza: «Inexistencia de crédito adecuado y suficiente», es decir, la Administración publica la posibilidad de recibir la ayuda, podemos cumplir todos los requisitos que nos piden para otorgarnos la subvención, presentar la documentación, esperar en el mejor de los casos un año y … al final contestarnos que la Administración no tiene fondos para pagar. Increible, pero cierto. Es un poco como aquellos anuncios de vuele a Londres por 1 €, nunca se consigue …, solo había una plaza a ese precio …
  • En esta opción también, aunque no es del todo apropiado, podemos encuadrar la financiación publica, representada principalmente por Enisa (Créditos Participativos), Sociedades de Garantía Recíproca  – SGR, que otorgan garantías en forma de Avales para obtener financiación privada -, CDTI para la financiación del I+D+i, así como las Sociedades de Desarrollo Regionales (SODIAR) , el Plan Avanza, el Banco de Desarrollo Europeo y, en cierta medida, los préstamos ICO, aunque estos son fondos públicos que se otorgan a las entidades de crédito privadas para su gestión.
  • Cotización en el Mercado Bursátil Alternativo (MAB). Bastante desprestigiado últimamente por los sonoros casos de fraude manifiesto, pero que permite que el capital de la empresa cotice en un mercado secundario, dando liquidez.

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